
Se pueden hacer buenas películas con poco presupuesto, y no necesariamente basadas en sexo y desnudos. No es necesario emular grandes producciones para que salga una buena película, sin el dinero necesario se produce un resultado caótico.
Para sexo y desnudos sin argumentos, o para entretención chabacana sin profundidad no se necesita ir al cine ni que se destinen grandes recursos a una producción, pues basta con encender la TV y nuestros canales nacionales están repletos de esto.
El cine debería mantener la línea social, mostrar nuestra sociedad, nuestra ideosincracia, nuestra historia, como lo venia haciendo con películas como La Frontera, o más actual como Machuca, darnos a conocer al exterior como lo que somos. No copiando las típicas películas “light” estadounidenses de escolares rebeldes en el cual el único objetivo de su vida es a quien ligaran próximamente, para eso ya hay mucho de lo mismo.
Para retratar una sociedad, recrear la historia y los sucesos, no se requieren grandes presupuestos, solo una gran creatividad, asertividad, empatía y sensibilidad para captar la esencia y relatar los sucesos que han formado nuestra sociedad.
Y esto tampoco significa dar vueltas sobre la temática de la dictadura, que si bien, marcó significativamente la historia de nuestro país y se debe hablar y retratar por que es historia y la historia reafirma la identidad de un pueblo, también hay un sinnúmero de hitos, de importancia social, de historia que se pueden retratar en una película para que tenga proyección en el tiempo, que entregue al mundo un poco de chile, y que no se caiga en la vulgaridad, con sexo y desnudos que muchas veces no vienen al caso del argumento tratado, con guiones absurdos (si es que en algunos casos se utilizo guión) y gastando presupuesto en efectos especiales innecesarios cuando lo mejor es retratar la vida real y no simular una película Hollywoodense, imitando el estilo de vida yanki, que esta lejos de la realidad de la mayoría de los chilenos.
Con bajo presupuesto se puede hacer buen cine, solo se necesitan buenas ideas y las ganas, y eso esta más que demostrado en una serie de exitosas películas chilenas, desligándose de los fines comerciales y aportando a la identidad de nuestro país.
Para sexo y desnudos sin argumentos, o para entretención chabacana sin profundidad no se necesita ir al cine ni que se destinen grandes recursos a una producción, pues basta con encender la TV y nuestros canales nacionales están repletos de esto.
El cine debería mantener la línea social, mostrar nuestra sociedad, nuestra ideosincracia, nuestra historia, como lo venia haciendo con películas como La Frontera, o más actual como Machuca, darnos a conocer al exterior como lo que somos. No copiando las típicas películas “light” estadounidenses de escolares rebeldes en el cual el único objetivo de su vida es a quien ligaran próximamente, para eso ya hay mucho de lo mismo.
Para retratar una sociedad, recrear la historia y los sucesos, no se requieren grandes presupuestos, solo una gran creatividad, asertividad, empatía y sensibilidad para captar la esencia y relatar los sucesos que han formado nuestra sociedad.
Y esto tampoco significa dar vueltas sobre la temática de la dictadura, que si bien, marcó significativamente la historia de nuestro país y se debe hablar y retratar por que es historia y la historia reafirma la identidad de un pueblo, también hay un sinnúmero de hitos, de importancia social, de historia que se pueden retratar en una película para que tenga proyección en el tiempo, que entregue al mundo un poco de chile, y que no se caiga en la vulgaridad, con sexo y desnudos que muchas veces no vienen al caso del argumento tratado, con guiones absurdos (si es que en algunos casos se utilizo guión) y gastando presupuesto en efectos especiales innecesarios cuando lo mejor es retratar la vida real y no simular una película Hollywoodense, imitando el estilo de vida yanki, que esta lejos de la realidad de la mayoría de los chilenos.
Con bajo presupuesto se puede hacer buen cine, solo se necesitan buenas ideas y las ganas, y eso esta más que demostrado en una serie de exitosas películas chilenas, desligándose de los fines comerciales y aportando a la identidad de nuestro país.
Editorial Chilófilos
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